¿Te has quemado al hacer la cena? ¿te has torcido el tobillo con esos tacones de 20 cm? ¿ Se te ha ido el Werther's Original por la garganta pequeña? Don´t worry porque tenemos la solución. En este blog dedicado a los primeros auxilios te explicaremos como actuar en esos pequeños accidentes que ocurren en nuestro día a día.
Las hemorragias internas son aquellas en las que la sangre no sale al exterior quedándose dentro del cuerpo y acumulándose. Estas lesiones son graves, pudiendo causar shock, ataques cardíacos o respiratorios.
Son producidas normalmente por aplastamiento, punciones, desgarros, etc.
Señales de hemorragias internas:
Palidez.
Sensación de mareo o desvanecimiento.
Pulso débil.
Dificultad respiratoria.
Pérdida de sangre por recto o vagina.
Fracturas cerradas.
Primeros auxilios:
Si sospechas que la victima puede sufrir una hemorragia interna debes avisar a los servicios de emergencia lo antes posible.
Controla la respiración.
Colócala costada horizontalmente
Mantén su temperatura.
Como es un problema grave es necesaria la actuación rápida de los servicios sanitarios, por ello nuestra actuación será mas bien la de acompañar a la víctima hasta que estos lleguen.
Se conoce como contusión a la lesión producida por el impacto de un objeto con el cuerpo, sin producir pérdida de la continuidad de la pie (herida cerrada). Aunque la piel no haya pedido su continuidad, las contusiones pueden afectar a otras estructuras internas como pueden ser venas, arterias o músculos.
Clasificación:
Según la intensidad del impacto, las contusiones se dividen en:
Contusiones de primer grado: no presentan alteraciones o desgarros en los
tejidos internos, aunque la intensidad del impacto hace que se rompan los capilares
provocando una pequeña pérdida de sangre llamada equimosis o
amoratamiento. Además del amortatamiento, provoca una ligera infamación de la zona y
dolor. Con en transcurso de un par de días desaparecen por si solas.
Contusiones de segundo grado: la intensidad del golpe es mayor que en el
caso anterior, por lo que se rompen vasos sanguíneos más importantes. Los síntomas son parecidos a los causados por las contusiones de primer grado, pero la inflamación es mucho mayor y tardan más días en desaparecer.
Contusiones de tercer grado: en este caso existe un aplastamiento intenso de las partes blandas del cuerpo y también puede afectar a nervios y huesos. La piel se vuelve frágil pudiendo llegar a romperse. Este tipo de contusión causa mucho dolor, inflamación, endurecimiento de a zona e imposibilidad de realizar movimientos o dolor intenso al realizarlos Se caracterizan por un a coloración azul en las primeras horas, que más tarde se convierten en morado intenso hasta parecer casi negras.
Actuación ante las contusiones:
En primer lugar, y sobre todo en las contusiones graves, siempre se debe avisar a los servicios de emergencia para asegurar el traslado de la víctima a un centro médico.
A continuación, en todas las contusiones se aplicará frío local durante 20 minutos.
Si la contusión es en una extremidad, deberemos mantenerla elevada por encima del nivel del corazón.
Las contusiones de tercer grado se deben inmovilizar como si se tratase de una lesión ósea.
Nunca se deben presionar, pinchar ni reventar los hematomas.
Hoy vamos a ocuparnos en esta entrada de explicar cómo tenemos que actuar en accidentes en los que se produce la amputación de un miembro. Lo más importante, por encima de todo, es conservar la calma, como auxiliadores tenemos que transmitir tranquilidad y nunca mostrarnos alterados ante la gravedad de la situación, ya que el procedimiento que llevemos a cabo determinará que se pueda realizar posteriormente una reimplantación del miembro amputado.
Avisar a los servicios de emergencias, describiendo el estado de la amputación y la causa de la misma.
Controlar la hemorragia, aplicando compresas y cubriendo la zona amputada con una gasa o tela limpia y elevando el miembro por encima del nivel del corazón. Intentaremos no realizar torniquetes, ya que existe riesgo de paro cardíaco al aflojarlo para evitar necrosis.
Introduciremos la parte amputada en una bolsa plástica.
Sumerjiremos la bolsa en agua fría o hielo, para alcanzar los cuatro grados de temperatura, necesaria para mantener la parte amputada hasta que llegue al centro sanitario.
No realizaremos ningún tipo de desinfección del miembro herido, ni la parte amputada, sólo podremos retirar los cuerpos extraños que viasualicemos bien.
Intentaremos mantener a la víctima abrigada, podemos cubrirla con una manta o abrigo
Si estamos ante una amputación incompleta, colocaremos una férula que mantenga la parte inmóvil.
Con el vandalismo de hoy en día las heridas de bala empiezan a ser mucho más frecuentes. Estas heridas son unas de las lesiones más perjudiciales que podemos sufrir, pudiendo causar la muerte al momento o en cuestión de minutos por lo que saber actuar ante un caso de estos puede salvar la vida de muchas personas.
Lo primero que hay que hacer es trasladar a la víctima a un hospital pero debe ser mediante un vehículo especializado (ambulancia) por lo que nuestra principal función es avisar a los servicios de emergencias.
Previamente a eso, debemos asegurarnos de que tanto el herido como nosotros mismos estamos seguros; tenemos que comprobar si la persona que ha disparado sigue en la zona y si está aún armada. En caso negativo, y con la victima una vez a salvo llamaremos a cualquier número de emergencias avisando del altercado.
Mientras los servicios de emergencias están de camino tenemos que estabilizar al herido, manteniéndolo consciente, tranquilo y tibio. Para ello, le hablaremos diciéndole que la ayuda ya está en camino, que mueva las piernas o alguna extremidad (a no ser que la bala esté en una de ellas) y proporcionándole una manta, cazadora o cualquier prenda que le conserve la temperatura.
NO debemos mover en ningún caso a la víctima a no ser que esté inconsciente, en dicho caso se le pondrá en posición lateral de seguridad.
Lo que si podemos hacer es controlar la hemorragia causada por la bala, para ello ejerceremos presión directa sobre la zona corporal dañada. Si usamos paños no debemos retirarlos una vez que se llenen de sangre pues estos ayudarán a detener más eficazmente la hemorragia.
Si por un casual, el taponamiento de la hemorragia no resulta efectivo debemos prepararnos para atender a la víctima por si entra en shock. En este caso lo más importante es regular su temperatura corporal; si tiene fiebre le quitaremos prendas de ropa y si su piel está pálida y fría le proporcionaremos mantas o cualquier prenda de la que dispongamos en ese momento. NO debemos elevar las piernas de la víctima si la herida está en cadera, torso o cabeza pues la hemorragia aumentaría y si levantaremos piernas o brazos si la bala se halla en alguna de estas zonas, impidiendo así que le llegue tanta cantidad de sangre bombeada desde el corazón.
Por último, resaltar que no debemos dejar de hacer presión hasta que los servicios de emergencias estén desplegados en la zona del accidente y totalmente listos para actuar (cualquier segundo es importante para la vida del herido).
Las puñaladas, aunque no son frecuentes, requieren una serie de conocimientos de primeros auxilios específicos para tratar de aliviar el dolor y el sangrado, así como de ganar algo de tiempo para que la victima
llegue a obtener un tratamiento adecuado. Ayudar a una persona apuñalada requiere acciones rápidas y calma. A continuación daremos una serie de consejos para poder llevar a cabo una actuación correcta frente a apuñalamientos.
Pasos a seguir:
1. Valora la situación: Las puñaladas ocurren en situaciones peligrosas en las que el atacante puede estar aun cerca, por ello es necesario saber con seguridad que no te vas a convertir en una víctima mas. Actúa únicamente con plena seguridad.
2. Llama rápidamente a emergencias
3. Revisa las vías respiratorias de la víctima para saber si contienen sangre o fluidos que puedan comprometer la respiración.
4. Retira la ropa de la victima para delimitar el área donde está la puñalada. Muchas veces debido a la vestimenta no se puede observar el orificio.
5. Si el objeto con el que fue apuñalado la víctima sigue dentro no lo retires. Es muy importante que lo dejes en su lugar sin moverlo ya que puede estar conteniendo hemorragias o peligrosamente cerca de órganos vitales. Tendrás que atender la herida al rededor de este.
6.Detén la hemorragia con lo que puedas (telas, gasas, etc). Aplicando presión sobre la herida o al rededor de ella si el objeto aun estuviera clavado.
7. Si es posible, coloca a la persona de forma que la herida quede más arriba que el corazón.
8. Si la victima queda inconsciente colócala en posición de seguridad y si deja de respirar realiza RCP.
E torniquete es un dispositivo que corta toda la circulación sanguínea de la parte del cuerpo en la que se haya colocado. Es una medida muy agresiva ya que puede provocar daños en la víctima, incluso, si está mal colocado, puede provocar la muerte de esta. Por lo tanto, solo se aplicará en casos muy excepcionales y sólo en extremidades. Cuando colocamos un torniquete, la falta de aporte sanguíneo conlleva la falta de oxigenación de los tejidos que se encuentren por debajo del nivel donde se haya colocado. Esto produce la muerte de los tejidos y la formación de toxinas por la necrosis y la formación de trombos. Un torniquete puede significar la pérdida del miembro donde se haya
colocado, además de el peligro que supone el retorno por la vía venosa de las toxinas y trombos producidos, por ello, hay que tener extremo cuidado en su utilización. Algunos ejemplos de cuando se debe aplicar un torniquete:
En grandes Catástrofes en las que hay un gran número de víctimas o el número de heridos sobrepase ampliamente el de sanitarios.
En casos de amputaciones traumáticas, si existe una gran hemorragia y cuando el protocolo falle.
Cuando exista una situación de riesgo vital (gran hemorragia y no sea posible la evacuación a un centro sanitario a corto plazo).
Ante un herido con síndrome de aplastamiento, antes de retirar el objeto que lo está comprimiendo. Se usa para evitar que las toxinas liberadas lleguen al torrente sanguíneo mediante el retorno venoso. Esto se denomina un "torniquete natural".
Debemos ser muy prudentes con el uso de esta técnica. En el caso de que no tengamos otra opción y haya que realizarla, es indispensable hacerla correctamente.
Para hacer un torniquete efectivo debemos seguir las siguientes pautas:
Solo se realizará en las extremidades, en la parte que solo consta de un hueso.
Deberemos realizarlo siempre por encima del foco de la hemorragia y lo más cerca posible a ella.
Se utilizará una cinta no elástica y ancha.
La cinta debe dar dos vueltas alrededor de la extremidad y a continuación haremos un nudo sencillo.
Sobre este nudo hay que aplicar un objeto alargado y consistente horizontalmente como puede ser un palo, que hay que fijar con dos nudos simples.
Se girará el objeto hasta cortar la hemorragia.
A continuación, fijaremos los extremos del objeto alargado para que no gire en sentido contrario y afloje la presión.
Es indispensable anotar la hora exacta y el lugar donde hemos colocado el torniquete.
Después colocamos al paciente en un lugar visible.
Nunca deberemos aflojar el torniquete ( salvo que lo haga el personal sanitario).
Por último arroparemos al paciente y lo mantendremos vigilado por si se produjese un shock.
Una herida es una lesión que hace que perdamos la integridad de la piel y tejido blando por acción de un agente externo o interno. Se caracterizan por:
Dolor
Hemorragia
Separación de los bordes
Se clasifican en:
Heridas carradas
Heridas abiertas
Heridas simples
Heridas complicadas
Su clasificación también dependerá de el agente que las haya producido pudiendo ser heridas cortantes, punzantes, laceradas, etc
No debemos olvidar que como consecuencia de una herida, la víctima puede quedar expuesta a sufrir infecciones.
¿ Qué hacer?
La persona que vaya a tratar la herida debe lavarse bien las manos con agua y jabón.
A continuación e realizará la limpieza de la herida con agua y jabón si es una herida leve.
Si es una herida grave la limpiaremos con agua.
No utilizar nunca directamente sobre una herida, alcohol o algodón.
Sí podremos usar antisépticos como el Agua Oxigenada y Betadine.
Secaremos la herida sin frotar.
Cubriremos la herida con gasas estériles para aislarla.
Si la herida es grave o presenta hemorragia, lo primero que debemos hacer es intentar frenar la hemorragia mediante las técnicas habituales: compresión y
elevación.
Si la hemorragia no es abundante, seguiremos las siguientes recomendaciones.
Nunca aplicar la gasa sobre la herida, por la cara con la que contactamos
para sujetarla ya que pierde la esterilidad.
Colocar algodón sobre las gasas, a continuación vendar firmemente y si el apósito usado en la compresión se empapa, colocar otro
encima sin retirar el primero.
Mantendremos el miembro elevado y fijado para evitar que se
movilice durante el traslado.
Realizar el traslado lo antes posible y en el medio de transporte adecuado.
Cuando
se nos presenta una hemorragia externa, es decir, la salida de sangre
de un vaso sanguíneo cuando se produce su rotura a causa de un
traumatismo en la piel; tendremos que actuar con especial rapidez, ya
que la herida puede infectarse muy rá pido y por otra parte, la
pérdida de sangre ocasiona complicaciones muy graves.
Distinguimos
tres tipos de hemorragias externas:
Si
se presentan escasas son hemorragias capilares o superficiales.
Cuando
son de color rojo oscuro y con salida continua de sangre nos
encontramos con hemorragias
venosas.
Si son de color rojo brillante y con salida de sangre
discontinua y abundante se trata de una hemorragia arterial.
CONTROL DE LA HEMORRAGIA
Compresión
Directa: tendremos que presionar con fuerza la herida con una
compresa de gasas o una tela limpia; realizaremos un vendaje para
sostener esta presión si fuese preciso. Si en el momento del
accidente no disponemos de material tendremos que limpiarnos las
manos presionaremos directamente con las manos.
Elevación: elevaremos las partes lesionadas a
una altura superior a la que se encuentra el corazón con el objetivo
reducir la presión sanguínea en la zona.
Presión
Directa sobre la Arteria: comprimiremos con la yema de los dedos la
arteria principal del lugar de la lesión contra el hueso
subyacente, se detendrá el riego en el miembro en el que se
aplique.
Torniquete:
Lo utilizaremos como último recurso, ya que el flujo sanguíneo se
detendrá, así que los tejidos afectados no recibirán oxígeno
provocando la parálisis del miembro afectado. Esto lo conseguimos
apretando con una venda o tela alrededor de este miembro deteniendo
la circulación.